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lunes, 5 de septiembre de 2016

Aún quedan días de Martín Gálvez en Nerva

Recreación de  parte de la exposición

La Cervecería Robles de Nerva comunicaba a principios de mes que, dado el éxito y la relevancia del artista, se ampliaba una semana más ya en septiembre el plazo de la exposición de Martin Gálvez que se cuelga en las paredes del popular establecimiento desde el mes de agosto. De esta manera, eso, aún quedan días de verano, y de la espectacular exposición de cuadros de Martin Gálvez, nuestro pintorajo, en su Nerva natal; hasta el 7 de septiembre. 
¿¿Te lo vas a perder?? 

viernes, 29 de julio de 2016

Martín Gálvez vuelve a Nerva este agosto


Nerva es cultura. Es arte. Es pintura. Y es agosto. Y este año en concreto  el mes que en unos días comenzamos una buen ejemplo de ello: como siempre plagado de un sin fin de actividades culturales y de ocio, innovadoras algunas y tradicionales ya otras, pero que engrandecen fechas de reencuentro con el nervensismo más puro. Y las exposiciones de  arte y la pintura, donde subyace y brilla la bandera de "tierra de artistas", siempre está presente y de que manera: echando un vistazo rápido Laura Cirilo y Ángeles Cadel en el Museo Vázquez Díaz; José Francisco Pascual, en Casa Idolina; Romero Alcaide en El Mercantil; y Martín Gálvez en la Cervecería Robles. Casi ná!

Nos quedamos aquí primero con Martín Gálvez por aquello del especial seguimiento y el cariño que le profesamos a este gran pintor, cuando hace unos años lo redescubrimos y lo disfrutamos en Nerva, su tierra y la nuestra, la que nos une más allá del tiempo.

Y es que, gracias a la insistencia de Rafa Barba y su apuesta por el arte local en el mes grande,   el pintor nervense afincado en Úbeda, Martín Gálvez, vuelve a exponer en su  Nerva natal tras aquella inolvidable “Antolojía” en el Museo Vázquez Díaz en 2012. Lejos de dicha multitudinaria exposición que aglutinó más de una treintena de sus cuadros de todas las épocas y estilos, la de la Robles es una muestra que ya desde su título homónimo remite a esa humilde autodenominación de "pintor de pueblo" y presenta ahora una selección de seis de sus obras  dedicadas a la temática eminentemente local y minera: "son mis cuadros más nervenses, aquellos que en la distancia más me recuerdan mis raíces, sobre todo por los colores y los cielos", asegura el artista.   


De esta manera,  "Gran vía: Nerva- Riotinto", "Lazareto sobre el río Tinto", "Gurumelos: intersecciones y reflejos", "Escombreras y Cerro Colorao", "33 copas rotas III"y "Bodegón de bayas de Goji" son los títulos que componen la muestra de Martin Gálvez en Nerva  y en las que, aunque fieles a su estilo propio y a su habitual  uso de técnicas mixtas en dimensiones medianas (de hasta 1,22), es fácilmente reconocible la confluencia de pinceladas realistas e hiperrealistas con las más impresionistas llena de metáforas y símbolos, pero que suponen como el mismo explica "un paso adelante de Antolojía, es  pura experimentación, pintar por el disfrute de hacer algo nuevo y estar satisfecho con ello y todo bajo la filosofía del color de la tierra perfilado por el azul cobalto del cielo".  

Como hiciéramos en anteriores post de homenaje, y en aquella mítica exposición de 2012, recorremos junto al artista ese “hueco entre cuadro y cuadro”, la interesante siempre intrahistoria que hay en cada una de las obras de este genial artista.

GRAN VÍA: NERVA-RIOTINTO. Estoy harto de disfrutar del cuadro de la gran vía del maestro antonio lópez. Por lo que pensé en llevármelo a mi terreno, a mi tierra; ¿cómo? Haciendo un contrapunto:  el primero es una bifurcacion en una metrópolis, Madrid. y aquí todo lo contrario iba a ser un crossroads, un cruce de caminos en un paisaje abierto y salvaje de la Mina. En este cuadro me ayudó mi hija enery

LAZARETO SOBRE EL RÍO TINTO. Es una continuación de "la gran via", solo que visto desde otro ángulo y con otras dimensiones; De hecho yo los tengo así puestos en mi casa. El lazareto era el lugar de paso obligado para ir a ver a mi padre a la estación del medio. Cuando me fuí de Nerva hice una "caja del tiempo" donde guardé unas cosas como tbeos libros canicas cartas fotos... y la escondí en una esquina del lazareto. Una de las últimas veces que estuve en nerva me acerqué para ver que quedaba de ello;  en su lugar no había nada, algunas de las piedras o ladrillos que me sirvieron para ocultarlo, pero al mirar fuera alli estaba mi caja destrozada. La abrí y dentro estaba la canica de cristal mas grande y mas bonita que había guardado, me fuí con una gran sonrisa mientras la tierra crujía a cada paso. la caja la pinté en el cuadro había algo mas pero no lo recuerdo. Era un sobre o una poesia destrozada.... no me acuerdo. lo que de verdad me hizo ilusion fue la enorme " cristala" de colores que unos casi 40 años había guardado.


ESCOMBRERAS Y CERRO COLORAO. Lo pude realizar gracias a la colaboración de JM Delgado (Joss Mann) y de Javier Ignacio González, apasionado de las bicicletas y nuestro paisaje. Precisamente, a partir de la idea de paisaje cambiante, quería reflejarlo como elemento principal, pero no como segundo tercer plano o linea en el horizonte; Gutierrez me dió la idea del encuadre y lo complementé con el colorido de una obra de Jossman, todo esto por el grupo de facebook la cuenca minera (fotos actuales) y le añadí mis detalles y el resultado es un terminar del día, un ocaso donde casi todo está a contraluz

.
33 COPAS ROTAS III. Una tercera visiión de 33 omentos de felicidad donde alguna copa por la alegría desbordante se rompía y yo recogía la que era más plástica para un posible cuadro. Y por qué 33, porque me patrece un número redondo lleno de connotaciones. 

GURUMELOS: INTERSECCIONES Y REFLEJOS. Dedicado a uno de mis maestros, Hermenegildo Sutilo, que nunca fue lo suficiente valorado; pintor de gurumelos, del viento, del color y la sombras, siempre me decía que pintara gurumelos. Superarlo era imposible pero buscar una forma de interpreteralos era cuestión de treinta y cinco años. 

BODEGÓN DE BAYAS DE GOJI.  Una costumbre de mi familia de poner un centro de mesa de frutas y estas con los avances tipicos de la moda; en el bodegón hay limon, naranja, platano, manzana.....y las bayas de goji no se ven estan en una bolsa al fondo y lo que si se ve es el reflejo rosa que por efecto de la luz incidente que estas desprenden: la concha marina en tercer plano es un recuerdo a Punta Umbria



viernes, 27 de enero de 2012

Martín Gálvez y su hija 'Eneri' exponen juntos en el homenaje de Domingo Molina en Úbeda‏


Ya hemos hablado aquí en Yo Periodista en varias ocasiones de la figura de Martín Gálvez y de su vida dedicada al arte que, pese a estar retirado oficialmente de este mundillo (2006), siempre está en continuo estado de creación y colaboración con la cultura y la pintura sobre todo.
Exposición -Homenaje a Domingo Molina en la Sala Elbo
en el Hospital de Santiago de Úbeda.
De esta manera, nuestro genial artista nervense ha participado hace unos días en la exposición homenaje al conocido pintor ubetense Domingo Molina, organizada por la Asociación Atenea XXI a la que Martín Gálvez pertenece, para rememorar el primer aniversario de la muerte de este considerado un `maestro de maestros' jiennense: "Cuando aqui no existía nada de arte, Domingo Molina era el único pintor. Gustaba pintar sobretodo intersecciones de lineas y de colores,un paso más adelantado del cubismo y lo mezclaba con figuras del taller o estudio de escayolas", comenta el nervense.
Para Martín Gálvez la exposición en recuerdo a Domingo Molina "es un homenaje más que merecido, casi 50 años al frente de la escuela de Arte y Oficios; fue el primero el que iba abriendo camino para todos los que vinimos después y siempre ofrecía un trato afable, siempre estaba de buen talante cuando lo visitaba en su estudio". De hecho, la relación entre ambos pintores fue continua y casi familiar: "Recuerdo cuando le enseñé la panorámica de Nerva, me dijo: es el primer cuadro que veo al natural tan descriptivo,.. y es que el vió todo el proceso: como lo iba haciendo, como tenia que quitarlo del bastidor, enrollarlo para llevarmelo a Nerva y como venía después manchado y como quedaba al cabo de los meses".
'Gurumelos, intersecciones y
reflejos', por Martín Gálvez. 
A la inauguración de la muestra, en parte de la Sala Elbo en el Hospital de Santiago de Úbeda, asistieron unas 250 personas las cuales quedaron sorprendidas ante los cuadros de los integrantes de Atenea XXI: ya que "son unas propuestas diferentes a lo que normalmente se da por estas tierras diferentes y atrevidas". En este sentido, la obra elegida por Martín Gálvez para esta exposición ha sido la que ya pudimos ver en el Museo Vázquez Díaz de Nerva en agosto de 2010: 'Gurumelos, intersecciones y reflejos', del que interpreté entonces:   INTERSECCIONES: esa conjugación de lo "actual" (fondo) con lo "tradicional" (gurumelos); esas intersecciones de lo que fuimos y lo que seguimos siendo con el ahora,... Y claro, REFLEJOS, cual un crisol de generaciones que marcan el paso del tiempo entre lo hiperreal y lo surreal,... INTERSECCIONES y REFLEJOS,... ¿Acaso no somos eso? Intersecciones de vidas, reflejos de paisajes en la retina, interesecciones de colores, reflejos de sentimientos,..
Sin embargo, lo realmente interesante de esta exposición colectiva, es que el genial nervense comparte cartel y espacio con su hija pequeña Irene (Úbeda, 1990), quien firma sus cuadros bajo el nombre artístico de 'Eneri'.
'Vista de Amnsterdam: hacia la abstracción', por Eneri.
'Vista de Amsterdam: hacia la abstracción' es la obra de Eneri expuesta en el homenaje del gran Domingo Molina. En ella se observan claramente rasgos característicos de la pintura de esta joven ubetense:  unos trazos frescos y libres, de rasgos fuertes y de colores casi siempre puros, "con una ilusión desbordante, que combina el figurativismo con un viaje a la abstracción, mezclando y experimentando con ácidos con sosa caústica, con química como los cocineros de hoy en día", explica su padre.
'Todavía frescos', por Martín Gálvez y Eneri.
Además, en la muestra de la Sala Elbo hay un cuadro que ambos, padre e hija han realizado juntos: 'Todavía frescos', obra de Martín Gálvez que como en todas las suyas cuenta con una intrahistoria sorprendente, esa que es la que le da vida, la que sólo procede de como él dice entre cuadro y cuadro: "este cuadro parte de la historia de hace unos años a la que asistí por una triste casualidad de la vida: se trataba de David un pequeño que apenas tenia 7 añitos y todo se ponia en su contra; mi padre murió en aquella UCI. Cuando volví a Úbeda me quedaba el recuerdo de mi padre y de la enfermedad tan grave del pequeño que cada vez que tenia visitas era un verdadero drama.Me puse mano a a obra: como simbolo, cogí unos pimientos frescos; lo até a unos hilos casi invisibles y los colgué de una alcayata y me puse a pintarlos ¡todavía frescos! Había que esperar a que madurasen que envejecieran para condimentar cualquier comida, pero como David el estaba demasiado fresco para la muerte, no podía tener fin , él todavía no había vivido nada,... y de ahí surgió. Tiempo después, estas Navidades se me ocurrió incluir la mano fresca de la ilusión intacta de Eneri en aquella historia", comenta el artista. 
Eneri pintando 'Todavía frescos'
Por su parte, la joven Eneri cuenta fascinada la experiencia de 'Todavía frescos': "De pronto cogió su cuadro y me dijo: 'venga pinta lo que quieras, como quieras, con los colores que quieras'. Claro yo al principio me quedé parada y pensé: ¿pero qué me dices? ¡que yo haga lo que quiera con su cuadro! esto no me puede estar sucediendo… y de hecho le insistí: ¿lo que yo quiera? y dijo: sí, sí como quieras y lo que tú quieras,... Imagínate coger un cuadro que ha estado en tu casa colgado durante años, de verlo siempre como algo que ha hecho tu padre, algo intocable e inalcanzable, a pintar tú sobre él, lo que quieras, cómo quieras, utilizando los colores que a ti te apetezcan con toda la libertad del mundo,¡increíble!".

De la experiencia latente de la madurez, a la frescura de la juventud; de la pintura hiperreal a la más expresiva abstracción; de piceladas reposadas y en constante creación, a la búsqueda de nuevas formas y materiales que reflejen las ansias de volar libre,... Martin Gálvez y Eneri, juntos, conforman un auténtico tótem de creatividad rebosante que, de seguro, llevarán al cénit en, -por qué no-, una exposición conjunta de padre e hija en un futuro no muy lejano, ya sea en Nerva, en Úbeda o en ambos lugares, sin duda claves para los dos artistas.

lunes, 18 de abril de 2011

Retrato de un Genio Loco

En los dos post anteriores he intentado rescatar del olvido y acercar la figura de nuestro genial paisano nervense, Martín Gálvez: primero, desde su propias palabras con su discurso y a través de sus geniales obras; y segundo, desde una visión más cercana no sólo del artista sino de su cara más íntima y personal, resultado de una entrevista a fondo, o más bien un auténtico "tercer grado" como él mismo lo llama en tono de broma. Lo que sin duda creo que ha quedado de manifiesto más que de sobra es que en Martín Gálvez todo está tiznado de un ARTE con mayúsculas que le sale a borbotones, a brochazos de vida en los que conviven pintura y poesía en una extraña simbiosis con la que logra enamorar a todo aquel que se acerca apenas unos centímetros.

Con todo mi broche final de este mi humilde homenaje no puede ser de otra forma que con un retrato muy a mi manera, con ciertas dosis de poesía y pintura desde mi mirada azul más intensa, esa a la que tantos matices me ha aportado desde que conozco a este "Pintorajo" que huye de la extravagancia y lo elevado y que , sobre todo, mantiene los pies en el suelo y la cabeza en su sitio, pese a ser, eso sí, un genio loco.

Retrato de un Genio Loco



Pintorajo (Sevilla, 2011), por Carmen Alcázar.

(A Martín Gálvez y sus conversaciones infinitas
)

Conozco yo a un genio loco,…
de aire bohemio y soñador

de azul grisácea, la mirada

y de rojo inglés, el corazón.

Y modela lienzos a su antojo,
con tiernas palabras los dibuja,

en los más bellos atardeceres se pierde,
entre gotitas de Bourbon y aguardiente.

Conozco yo a un genio loco,…
de corazón emprendedor y aventurero
de sentir profundo y más sincero
con elegante aroma a tinta minera.
Y logra disfrutar de su intenso palpitar,
dispuesto a vibrar con cada instante.
entre horas indefinidas,
a sabiendas de que el futuro es levedad.

Conozco yo a un genio loco,…
pintorajo de lunas nuevas,

de caricias al alba con manos desnudas

de voz dulce en alboradas,
y amante incansable de las noches

entre sábanas revueltas de sus pasiones ansiadas.

Y yo, muda y absorta en su Arte,

logro acercarme a los reflejos de su alma,
de insospechados matices,
de violáceos y cobaltos desdibujados,

de azufres y rojizos ya gastados,
destilando amor a borbotones

con su pincel por siempre enamorado.


Carmen Alcázar

Sevilla, 22 de febrero de 2011.

martes, 29 de marzo de 2011

Martín Gálvez, pintor nervense. El gran desconocido



Su discurso inaugural de Artistas Plásticos I en Nerva, “De la Imaginación y la Noche. Metáforas’ de Martín Gálvez sirvió la semana pasada para abrir de manera magistral el homenaje que decididamente me he propuesto dedicarle a este gran artista nervense (Pincha AQUÍ, para leerlo). En esa muestra coincidimos personalmente, pero nos conocimos mucho antes y por casualidad, gracias a este blog en sus comienzos, y desde entonces intercambiamos conversaciones infinitas sobre pintura, poesía, su Arte, de nuestra Nerva y la Cuenca, de sus recuerdos, de mi actividad bloguera, de sus vivencias de otros tiempos, de la vida en general,... Y, precisamente fruto de esas charlas nacen estos post, porque en cada una de ellas Martín Gálvez deja impreso “el hueco entre cuadro a cuadro, la intrahistoria de cada una de sus obras”,como me explicó en la exposición de Nerva. Y es que sus conocimientos pictóricos son tan inagotables como las anécdotas, experiencias y aventuras que recorren su vida, no por ello sin estar repleta de sinsabores: dice tener "muchas heridas de guerra por el paso de la vida pero mi carácter me ha llevado a enterrar lo malo y resurgir",... Lo que está claro es que ha librado las batallas del paso del tiempo combatiendolas de una manera simplemente maravillosa: a golpe de pincel.

Y me cuestiono, ¿otro caso de alguien que no es profeta en su tierra, en mi tierra? Me niego a aceptarlo. Primero, porque me indigna pensar que no se valore a nervenses como éste que con tanto talento llevan su pueblo por bandera, y sí, por ello siento la necesidad de dedicarle unos post-homenaje más que merecidos a este "pintorajo" como a él mismo humildemente gusta llamarse para, -dice-, "no olvidar nunca en todo lo que cree y en que no es más un pintor de pueblo". Y “qué pueblo”, como recuerda orgulloso que le comentó la mujer del onubense José Caballero en una exposición,… Y qué PINTOR, diría yo…A todo ello se le suma, el gran aprecio que le tengo a este "genio loco" y , sobre todo, porque mi mirada azul se ha quedado prendada de su ARTE, (sí, así, con mayúsculas).

Pero, ¿quién es Martín Gálvez, este gran pintor nervense y casi desconocido para sus paisanos? Francisco Martín Gálvez nace en Nerva un 19 de septiembre de 1957 en la calle Julio César, hijo de Charo Gálvez y Félix Martín Acemel, pintor rotulista, contable y jefe de Estación del Medio. Como artista, Martin Gálvez se define como “un tipo serio, introvertido, investigador de nuevas formas y texturas, sesudo, muy maniático, que cuando da el paso de realizar una obra no hay quién lo pare y no quiere interrupciones”. Así que se mete en su estudio, su espacio más íntimo, personal y profesional, flanqueado como un muro de contención a partir de la puerta y en el que dice que se encuentra su Alma, "todo aquello por lo que he trabajado estos años", y que sólo sería capaz de dejarlo todo por otra de sus pasiones: sus hijos por quienes se desvive. Y allí, en su estudio, es donde ese Martín Gálvez, artista convive en una sinergía casi perfecta con el “tio normal y extrovertido” que dice ser Martín Gálvez, en el día a día, aunque persiste la deformación profesional casi de manera espontánea de seguir investigando constantemente en “las sombras que caen de los tejados de un edificio, las proyectadas por las gentes paseando, me fijo en todo,…Y son mis vivencias diarias y mi vida personal las que conforman a Martín Gálvez y sus temas para pintar, la serie Andalucía, Chernobil o los bodegones mineros”. De esta manera, sus cuadros parten de ideas que tiene en su mente fruto del momento que esté viviendo: “en el cuadro de El juicio final, cuando el cuadro estaba casi terminado, un viaje a Nerva me hizo replanteármelo, quemé el anterior e hice el actual porque era para el Centenario del Nacimiento de Vázquez Díaz y yo quería reivindicar Andalucía, mi tierra; sin embargo el cuadro de Chernóbil nació en el momento del desastre nuclear y la poesía la puso my hija Chary, tan pequeñita con su muñeco. Hoy quizás pintaría sobre el tsunami de Japón”, declara el artista. Por sus ansias de perfección Martín Gálvez llega a quemar más cuadros de los que vende, huyendo siempre de una pintura mediocre. Y no sólo prende fuego a sus pinturas; él mismo nos confiesa que sus obras antes de reflejarse en un lienzo, dan un paso previo ineludible: de su mente a un folio y a modo de versos que orientan al pincel, y que, una vez representado en el cuadro, quema el poema inspirador. Porque en Martín Gálvez todo es poesía: sus poemas se vuelven pintura, y su pintura compone a pinceladas poesía.

A mi padre, (óleo sobre lienzo), por Martín Gálvez. "En este retrato de mi padre hay mucho realismo, junto con hiperrealismo en el pelo y el expresionismo de fondo,... pero hay mucho Monis Mora, mucho de Labrador y por supuesto de Manolo Vázquez"

En esos años, Martín Gálvez ya
conoce y admira a los grandes pintores nervenses que eran amigos de su padre, quien además de presentárselos: “me facilitó el trato con los pintores y me dio la alternativa: cuando creyó que lo superaba me dió todas sus pinturas y pinceles”. Monis Mora, Manuel Fontenla, Manolo Vázquez, son algunos de sus maestros. Pero, su gran ilusión de entonces ya era conocer al pintor de su tierra más laureado: Daniel Vázquez Díaz, a quien años más tardes conocerá coincidiendo con las pocas bajadas del pintor a Huelva; éste le dará a unos consejos que le dejan huella, y es uno de los pocos de su generación que tuvo contacto con ese genio nervense. Más tarde, a finales de los 70 y gracias a los monjes de La Rábida se pasará horas enteras viendo, observando y analizando los frescos del maestro Vázquez Díaz en el Monasterio, que “pese a que habían criado hongos y se están deteriorando y pronto habría que restaurarlos, parecían recién hechos”.

'Lilas II'
, (óleo sobre lienzo), por Martin Gálvez.


'El Lazareto sobre el río Tinto', (técnica mixta sobre lienzo), por Martín Gálvez.

Y es que recuerda su tierr
a como su “todo”, como algo que siempre está presente en sus obras y en su vida personal:a mi tierra siempre la he llevado dentro: son mis raíces, el rojo inglés, mi inconformismo,…”.

Precisamente este inconformismo y rebeldía, - que choca con el conformismo actual al que continuamente asistimos en Yo Periodista-, lo llevaría a dejar Nerva: “Cuando yo dejé Nerva había varias clases de artistas; entre ellos estaban los ‘oficiales’, los afines a las autoridades, los que siempre ganaban los premios de certámenes de pintura,… y allí yo no podía tener cabida”. Aún así, se confiesa como un enamorado de la Cuenca Minera de Riotinto que le vio nacer, de los recuerdos de Naya, de La Mina Pueblo,…"
'Gran Vía: Nerva- Riotinto', (técnica mixta sobre lienzo), por Martín Gálvez.

“Dónde se ha visto que
el Arco Iris se haya estrellado en el suelo?, rojos aúricos, que se deslizan por laderas de montes de nombres ancestrales, ocultando naranjas de un cobre enriquecedor de la comarca, amarillos de explosivo azufre, grises de pizarra y piritas ferrocobrizas, verdes esmeraldas de aguas que las Balsas riega y de los bosques de pinos encinas y alcornoques que a pocos metros extraen su alimento de un suelo árido... Y el Azul..., serán los azules, el limpio azul cobalto en todas sus tonalidades en el cielo, el azul prusia, azul ultramar, oscuros y claros... se encuentran miméticos en la mina, en la sierra... hasta en las artificiales lomas de escoria de Riotinto, Zalamea, la Dehesa, Nerva y Naya... ", en palabras del artista.

'Bodegon Arenas' (óleo sobre lienzo), por Martín Gálvez.


'Bailarina En El Abismo - "Interpretación De Un Almanaque”, por Martín Gálvez. (1974)

En esos años recibe cierto reconocimiento en la Cuenca con el Primer Premio de Artes Decorativas de El Campillo en 1977 con 'Bailarina En El Abismo - "Interpretación De Un Almanaque”.Sin embargo, un año más tarde, en 1973, tiene lugar un hecho que le marcará para siempre: Martín Gálvez participa, a petición del jurado y como Primer Premio del año anterior, en el II Certamen, con el cuadro 'Collage - Andalucía I' pero no recibe el primer premio esta vez, y según descubre porque el jurado “había recibido presiones y era imposible que esta obra sea de un artista tan joven”. Sintió entonces que era una explicación absurda e injusta, se revela ante tal hecho y nace "La Revolución del Silencio", movimiento al que se han añadido innumerables artistas, que van desde Japón hasta España, desde Perito Moreno, hasta Islandia, todos ellos válidos en su quehacer diario, en su Oficio, en su Genialidad pero que no han tenido un marchante de arte de prestigio, sólo están a la espera que años o siglos después se les valore como merecen, para entonces, en la mayoría de los casos será tarde. No será este el único movimiento que abandere, en el 77 crea el Club de pintura ‘A pique’ en los Colegios Mayores Alcaide Astúñiga y Vélez de Mendoza en La Rábida, Huelva.

'Nieve proyectada: El Salvador', (Pan de oro sobre lienzo), por Martín Gálvez.
1980. Exposición Colectiva, (Adelpha), de Óleos, Dibujos y Grabados en el Antiguo Ayuntamiento, Úbeda.
1982. Invitado a la Exposición Conmemorativa Del Centenario Del Nacimiento de Vázquez Díaz, especialmente para este evento proyecta y realiza “El Juicio Final – Andalucía VII”.
1984. Tercer Premio en el 2º Certamen José María Labrador.
1986. Sabiote, Jaén Realiza un gran mural... “A Través Del Pop”. En la exposición colectiva “Úbeda Abierta” expone “Carta De Otoño”, terminada dos años antes; obra romántica con rasgos hiperrealistas.
1988. Exposición Antológica, (experimento para la que tendría lugar un año después), Begíjar, Jaén.
1989. Exposición Antológica “XXV Años De Pintura”, en Nerva de gran éxito de público y crítica.
1990. Exposición Colectiva “Artistas Plásticos En Úbeda”.
1994, Exposición
individual, “Malcom Abre La Puerta... Al Arte” y una colectiva “Artistas De Nerva”.
1995. Colectiva en el Salón del Apeadero de los Reales Alcázares de Sevilla junto a sus “Maestros”.
1999. Exposición Inaugural del Museo Vázquez Díaz.
2000. Exposición Diocesana De Artistas Jiennenses, con motivo del Año Jubilar. Hubo otras muchas exposiciones, Quesada, Madrid, Huelva... por Europa... con calidad pero que no harían más que engrosar esta ya de por sí larga lista. Algunas de sus obras están en fondos de museos públicos y privados.
2006. Exposición Mágica Para Soñar, su despedida, en la sala Pintor Elbo en Úbeda, una completa retrospectiva de más de 40 años que abarcó todas las épocas y técnicas con muchas de sus obras más representativas. A algún medio de comunicación declaró entonces: "creo que ha sido una despedida digna".

Hasta hoy, forma parte de la asociación Atenea XXI y colabora con todo aquél que tenga iniciativas culturales, prueba de ello su reciente y genial colaboración en la sección Dibujando recuerdos del blog La Factoría que precisamente emana de sus geniales plumillas.




Asimismo, y como se puede leer en el catálogo Úbeda forma y color (2002): “la obra de este Artista , grande, no se reduce a la pintura, abarca la escultura, carteles de cine, anagramas, logotipos, inventos,... a todo aquello en lo que se deja sentir la mano del arte”. Y es que la pintura de Martín Gálvez divaga por pinceladas decididas y, a la vez serpenteantes por el ARTE: llena de personajes que iban y venían en un principio entre el azul Prusia y el blanco míxto, y que poco a poco se va despojando de fantasmas que vivían por los rincones de los marcos para llenar todas sus obras de símbolos poco convecionales y cotidianos, testigos mudos de devenir diario, de escenas que se pierden en la mente nubladas por el recuerdo, reflejos sobre el distorsionado cristal, sonidos acompasados sobre el pavimento... Poco a poco su pintura toma un matiz más minimalista, más enigmático e introvertido,… de ahí que le adjudicarán certeramente el honroso título de "Pintor de la Soledad".


'Paisaje bucólico con olivos',(óleo sobre lienzo) por Martín Gálvez. "Un retrato introspectivo de su Alma, plasmando un claustrofóbico patio interior, de paredes blancas y extrañamente de rojo inglés, desvencijadas, ajadas por el tiempo, casi sin vida. Viejos y deteriorados cables que ayer fueron comunicación ahora yacen desprendidos, que se dirían dormidos esperando una primavera que nunca llegará... Brillantes e inertes tejados sueñan con ser doradas cintas de raso y jugar con el aire... lo corona un esperanzador cielo de azul cobalto y un sinuoso lirio esparce su perfume a tierra mojada por toda la escena.

Quizás ahora, alejado de las grandes exposiciones y eventos artísticos desde 2006 y por un "cúmulo de circunstancias", en la soledad de su estudio es cuando emerge el Martín Gálvez más auténtico
. más poético, más simbolísta, más maduro, más a su "aire", más libre:"Ahora todo va con más tranquilidad como con humo, como agua que recorre las aceras en un llano,... a veces vuelvo la mirada atrás y busco los paisajes olvidados de mi niñez, volviéndolos a plasmar con óleos, acrílicos, espátulas, pinceles, aerógrafos o incluso grabarlos con las nuevas técnicas de grabado digital,.. porque ahora me permito investigar con otras técnicas, con elementos que ellos en sí son el tema,... porque pese a mi retirada no puedo evadirme de lo que soy y siempre he sido pintor y de esa manera es como me reivindico a mi mismo,..."

Sin embargo, lo que parece increible es que Martín Gálvez sea un desconocido en su pueblo, en esa "Nerva, tierra de artistas", .. y qué ARTISTAS. En su despedida confesaba ilusionado a sus círculos más íntimos que la de Úbeda habia sido su última exposición pero que siempre dejaba una puerta abierta a que ésta fuera en su pueblo:"Seguiría siendo mi última exposición porque es la misma na mas que cambia los olivos por el arco iris de mi tierra ". Sí, ya va siendo hora de hacer justicia con este ARTISTAZO nervense con un homenaje más que merecido,..


Nota: En breve, aquí en Yo Periodista dispondremos de una especie de galería virtual en exclusiva de este genial artista, será pues nuestra GALERÍA PINTORAJO