Recientemente, el Museo Vázquez Díaz de Nerva acogió la segunda parte de la exposición colectiva, Artistas plásticos de Nerva II, reuniendo una nueva selección de pinturas, fotografías y esculturas de una veintena de artistas nervenses, de nuevo mostrando el "potencial artístico nervense", como tituló en su día el periódico Huelva Información. Como se puede leer, el director del Museo, Juan Barba ya anuncia una tercera parte de Artistas plásticos y en la que, si no han estado en esta segunda edición la cual no he podido ver, espero sinceramente que esa tercera no se olviden a los nuevos talentos que van aflorando en Nerva como Ángeles Cadel, Ángela Arias, José Jara, Garher, Rubio Alcázar,... entre otros muchos.
Martín Gálvez, artista nervense. Foto: Yo Periodista.
Siguiendo con olvidos, éste imperdonable al menos para mí , tenemos que retornar a Artistas plásticos de Nerva I que tuvo lugar el pasado agosto, y en la que el artista nervense, un gran desconocido por muchos de sus paisanos y al que he hecho referencia alguna vez en este blog, Martín Gálvez volvió a su Nerva tras años de ausencia y para inaugurar la primera exposición colectiva Artistas plásticos de Nerva. Y lo hizo para el 125 aniversario de la Villa de Nerva con su obra 'Gurumelos, Intersecciones y Reflejos' y con un discurso inaugural cercano, poético, y cargado de sentimiento Sin embago su presencia y su discurso, que encantó a los allí presentes, pasó más que inadvertido tanto en la crónica de la exposición de Huelva Información como en la web del Ayuntamiento de Nerva.
El artista junto con su obra 'Gurumelos, Intersecciones y Reflejos' (Técnica mixta sobre lienzo, 100x73). Foto: Yo Periodista.
Precisamente, su discurso olvidado, 'De la Imaginación y la noche. Metáforas', abre aquí en Yo Periodista mi pequeño homenaje a este gran artista nervense, que se desarrollará en dos próximos post. Con su autorización, acompaño su discurso inaugural de la exposición Artistas Plásticos Nervenses I en el Museo Vázquez Díaz con algunos de los cuadros de Martin Gálvez y alguna de sus explicaciones; una verdadera maravilla. Juzguen ustedes mismos.
'Bodegón Minero I- Serie Bodegones Mineros'. (Óleo sobre lienzo,) Por Martín Gálvez.
"Ahí están casi todas las cosas eran de mi abuelo José, que era minero y al que casi fusilan por llevar el foco de carburo con la izquierda al ser zurdo. El libro de papel la pitillera, los cigarrilos que yo mismo le liaba, su copita de aguardiente de por las mañanas,… Todos los elementos del bodegón son por los momentos que ya no podré vivir con él. La mesita de noche está taponando una puerta, una mesita de noche nunca la pondrías detrás de una puerta, pero tiene su cerrojo y su cerradura, una puerta que no se abrirá jamás y con la que se cerró sus vivencias en contramina".
¿Buenas Tardes… o Buenas NOCHES?
y LA NOCHE, siempre la Noche…
porque nacen las pesadillas y los sueños,
porque con ella y en ella todo es posible…
¡Amanece!, llega un nuevo día y con él la cruda realidad…
todas las quimeras se desvanecen…
Hurgar en la vieja cal de la pared añil,
guardianes de desvencijadas puertas carcomidas
de “Faro Verde” recién pintadas,
señal inequívoca que eras propiedad de la “Compañía”.
Rodar por los bajos de la cama desecha,
tálamo mudo e inconexo de momentos únicos
que van desde Fuji a los Andes,
del Himalaya a los Pirineos,
del Cerro Salomón a los Alpes,
de la Patagonia a Mágina…
que atraviesan mares, valles, campiñas y montañas…
Historias universales que nos unen
por encima de diferencias ancestrales.
Rascar la pátina de una foto grisácea, arrugada por el tiempo…
buscando el pasado:
la silla donde reposar tras una larga jornada de trabajo,
el plato desconchado de una cena frugal en años de carestía,
el foco de carburo que languidece en la alacena,
las canicas que con sus llamativos colores nos sorprendían…
risas inocentes de tardes jugando con una lata, o una lima…
meriendas de pan con hoyuelo de azúcar y aceite….
mucho azúcar a veces blanco, a veces pardo, a veces negro…
a veces… ¡el milagro!
porque de vez en cuando caía un poco de duro chocolate amargo,
grueso, mal partido, que había que saborear con deleite…
Los reflejos del tintineante cristal de la lámpara
que reposa sobre la mesita de noche,
ahora convertida muy a su pesar
en modelo cotizada en la obra de un artista
y a su alrededor un reloj que siempre atrasa,
un San Pancracio con seco perejil,
una pequeña jarra de transparente agua
con la tapa de primoroso ganchillo
que la mamá hizo sacando ratos libres de donde no los había,
un vaso irisado con la huella de los rojos labios
que ella había dejado en el último trago.
Al otro lado, un cenicero de Cinzano
refleja la “candela” de un cigarrillo que el abuelo dejó mal apagado del que se desprende el humo que invade toda la habitación,
quedando suspendido formando círculos serpenteantes antes de volatilizarse
mientras contaba extraordinarias batallitas de mundos extraños
y muy muy lejanos: el Sahara, Cuba, Filipinas, Fernando Poo…
omitiendo intencionadamente un pasado inmediato
de heridas abiertas en el sangrante corazón.
La agrietada lámina de la Santa Cena se esconde bajo el marco,
parece que la lucha contra el clavo que la atraviesa de mala manera,
el cristal y el grueso tablero que la sustenta, la tiene ganada.
En la repisa superior una vieja radio incansablemente
da las noticias “desde antes de la guerra” y
con su perezosa luz anaranjada ilumina por igual:
aventuras y sinsabores de la familia.
Siempre la misma emisora, “Radio Pirenaica”,
el dial hace tiempo que se rompió…
yace torcido esperando inútilmente un arreglo que nunca llega,
quisiera deslizarse entre los números
recogiendo palabras ocultas de razas lejanas
que nos hablasen del devenir diario, de levedades y gravedades
y al final… ¿Al Final?... no nos queda ni la esperanza.
La faldilla de la mesa, permanece arremangada
para que los rescoldos del brasero
lleven calor desde la salita a toda la estancia…
La Luna se esconde por la desvencijada lumbrera,
donde una pequeña araña teje todos los días lo que el trapo limpió,
llevándose los deseos… y LA LUZ,
ocultando las playas escarpadas de la costa donde nace el Mediterráneo
redondeando los afilados acantilados,
fruto de la erosión producida
por el abrazo interminable del agua a la imperturbable piedra…
Dejando a oscuras los verdes olivares
volviéndolos fantasmagóricos, extraños, lejanos…
se tragan las veredas,
desaparecen los robles,
crece la barba,
los caminos que a la libertad nos llevan,
hasta que un soplo de aire las nubes disuelve
y todo se torna de tonalidades plateadas, cercanas,
a sabiendas que son dueños del fruto amargo enlazador de pueblos,
motivo de guerras, riqueza y engaños… y todo por poseerlo…
ese líquido a veces verdoso a veces dorado…
ACEITE PARA ALMA Y CUERPO, ALIMENTO…
ingrediente esencial para hacer jabón casero,
fuego lánguido que se despereza en la lámpara
¡para alumbrar las largas noches de invierno!.
El Cerro Colorado ruge, se despereza al comenzar el día,
deseando renacer y que de sus entrañas salga oscura pirita,
reluciente cobre anaranjado
y que el amarillento oro se incruste en los ríos de vida
que atraviesan las tortuosas callejuelas de los pueblos de la Cuenca Minera.
El dedo acaricia suavemente el pincel,
apenas en el calle un silbido surca el aire,
en el recodo de la esquina unos delicados dedos
pulsan amablemente teclas de un brillante y joven piano siguiendo el tarareo,
la sobrina de Monis Mora sonríe al mirar a la calle,
no hay respuesta… nada más que la del eco.
Un negro café con Fontenla… acaba de salir de su escuela,
con ropas que parecen harapos,
rodeado de desvencijadas Obras de Arte
de Maestros que vuelven por verano
a dar lecciones magistrales de una vida rica en vivencias y escasa en cuartos.
Rostros que atraviesan el paisaje,
miradas que parecen preguntar, cotillear, curiosear…
en las mojadas piedras se intuye un cielo dispuesto a abrirse,
los blanqueados patios lucen sus mejores macetas,
rosas, geranios y gitanillas con cascos pintados,
rotos por una mal liada pelota de trapo…
La humedad modela el picado espejo,
reflejando una realidad distorsionada,
dejando ver en la parte superior los canutos de un arrugado cartón
en donde alguien apuntó con trazo firme 17 céntimos,
quizás el precio de semejante joya.
¡ ES EL PASADO !
'Lluvia Gris- Chernóbil'. Por Martín Gálvez.
"Tenía que pintar lo que había pasado en Chenôbil. Podría haber puesto cadáveres desparramados alrededor de la central nuclear; pero eso era lo fácil, demasiado fácil. Miraba las noticias y mi hija Chary estaba absorta. Se me ocurrió preguntarle a ella y de sus palabras nació 'Lluvia Gris- Chernóbil'. Representa un niño que se va disolviendo dentro de un traje y el muñeco también, de ahí tantisimas arrugas porque tienen vida; yo había puesto el anorak azul y el muñeco rojo por la bandera de Rusia. 20 años después El País recuerda el hecho y saca una fotografía con un niño con malformaciones con un anorak azul y rojo que se parece al niño de mi cuadro. Aún detrás del lienzo conservo ese número de El País y se me ponen los pelos de punta cuando lo veo: 'Un hermoso infierno. Chernobil, 20 años después'"
En el presente, las vías se reflejan en el asfalto… el futuro es el sol,
lo que parecía interminable ahora es asequible, lo malo ahora es lo mejor…
y el desnudo aparece con todo su esplendor,
ilumina el Estudio… da calor…
nace una obra, un cuadro… desde la contemplación.
Las noticias vuelan, se encienden tubos de neón,
las imágenes nos golpean…
de la velocidad nace una impronta, el deseado momento,
una vida sin paradas ni concesiones: Carreras, vértigo…. se hace el silencio…
descanso, la soledad creativa… un pensamiento… óleo… lienzo…
se define un trazo, se intuye un abrazo…
todo se llena de color… te angustias…
algo no quiere salir… pero está ahí…
ilusión, desesperación, alegría, sudor,
se estampa una firma, ¡Satisfacción!…
Nace el Arte… se transforma el trabajo en amor.
Amor puro, egoísta y adictivo que nos mueve con hilos invisibles,
que empuja para superar el miedo y el respeto
de una tela en blanco que se muestra altiva, descarada… desafiante.
Quimera que se va haciendo realidad,
aumenta la ilusión a pesar de la edad por traspasar barreras,
llegar al público y las imágenes que mil palabras valen,
se tornan mito, encogen el corazón,
se crea una complicidad entre el Tú y el Yo.
Piñas grises sobre el Mar Rojo, dátiles del Rin,
icebergs remontando el Guadalquivir
a lomos de discos de los Beatles, U2, Rolling Stones,
Maestro Rojas, Meneses, Camarón…
grabaciones de leyenda
que se hacen intemporales al hablarnos de sentimientos cosmopolitas
que permanecen en la memoria generación tras generación.
Las sombras se vuelven ricas en matices: violáceos, grises… anaranjados.
Ayudan sin quererlo en realzar la luz,
el claroscuro en la vida y en el callado quehacer del estudio.
¿ Y EL FUTURO ?
El Juicio Final -Serie Andalucía, por Martín Gálvez. “Las niñas representan el futuro: la del vestido verde, Andalucía y el rojizo en un escalón mas alto, España; es en el único sitio donde hay luz potente , cortante, hiriente,...Ellas divisan desde su sitio apartado una pared donde hay una puerta, en la parte izquierda, el Cerro Colorao con una panorámica de Úbeda y en la parte derecha, casas de Nerva con la loma de Übeda al fondo. Represento Andalucía como un erial donde hay cuatro jinetes del Apocalipsis representados por cuatro figuras de bailes: con una espiga, la necesaria reforma agraria; la bandera de Andalucía, el poco sentimiento de andaluz; de espaldas a los problemas y al devenir diario a veces sin sentido y a veces con humor; y la figura que está a la derecha con los brazos cruzados, aquellos que pueden cambiar el rumbo de nuestra tierra y solo piensan en si mismos. En la puerta tras los visillos de croché, se realiza un juicio donde la luz viene del inframundo, del suelo,… Se juzga un andaluz vestido como se vestían los hombres antes solo que con bigote; están los jueces que es nuestra mitología tres personas distintas que representan a una sola en un cuadro donde aparece un rey o un presidente, está el fiscal, abogados, testigos que miran todos a las niñas miran todos menos los ángeles custodios, representados por la guardia civil en traje de gala,...Y entre las niñas, una gota de agua como nuestro más preciado tesoro y una lata de refresco que representa las bases americanas”.
El futuro es levedad,
manos de alfarero que van modelando una vida
y al contemplar la obra olvidamos que está hecha de arcilla,
que unas frágiles gotas de agua deshace en segundos
y que jamás nada volverá a ser lo mismo.
Cambios súbitos que braman, ¡filtros!
y aunque este mundo en espiral se vuelva loco,
todo es asumible,
papeles pintados que decoran un cielo de eterno azul cobalto,
calzadas que se resquebrajan a mi paso,
lagunas desecadas con tsunamis inventados que atraviesan estrellas
hasta volar más allá de la constelación de Orión…
No hay metas, porque toda meta coarta,
solo está el caminar, el movimiento hasta que el cuerpo aguante,
sensualidad llevada al grado extremo,
gotas de sudor como lágrimas llameantes,
miradas al pasado para recuperar el aliento y seguir corriendo,
nada nos persigue, nada que ocultar, nada de arrepentimientos…
y al fin el FIN,
nos iremos con la cabeza alta… sin fingimientos,
con el saber del trabajo bien hecho,
¿mejorable?, por supuesto,
pero cada flor de Loto con su bandera,
cada endrina en su cañada,
cada uva en su lagar, cada perro en su perrera…
EL INSTANTE
'La Hora Indefinida' (Dedicado a mi amigo Paco Lozano), por Martín Gálvez. "Cada "esconchón" es un día de la semana y un rayón un momento de locura. Está lleno de luces y de sombras: las agujas son doradas por los dulces momentos y otra negra por los malos,... Dos son las puntillas de donde a modo de cordón umbrical está enganchado el reloj,..."
Tenía que presentar esta exposición… ¡No lo he hecho!,
debería realzar cada cuadro con charlatanería vacía y fácil,
tampoco creo que lo necesitan…
ellos hablan con voz propia, al que les guste… bien,
al que no… pues… lo siento…
he tomado una dirección distinta…
comentar los espacios “¿vacíos?... ¿llenos?” entre las obras,
ideas que todavía asombran,
estatuas en movimiento,
humo que es utopía,
fuego que no se extingue a la sombra de una calle estrecha,
riqueza y pobreza de nuestra Tierra…
¡Termino como comencé!
deseando… a la hora que sea…
MUY BUENAS NOCHES… DAMAS… Y CABALLEROS.
GRACIAS, MUCHAS GRACIAS.
Martín Gálvez
8 comentarios:
Qué artista eres Paco, qué preciosos son todos !!
Genio y figura, Marín Gálvez........
ESTOY MUY ORGULLOSO DE TI. NO CAMBIES NUNCA Y SIGUE SIENDO DIFERENTE POR FAVOR.
No se puede tener más clase !!!!
Sencillamente espectacular.
Juan Carlos Domínguez Cerrato
Viva la quinta del 57
Que gurumelos madre mía, seguro que son pintados o es que están puestos ahí.
Saludos amigo
J.L.Danta
Muy bueno el artículo.
GRACIAS A TODO POR VUESTROS COMENTARIOS.
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