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jueves, 23 de abril de 2020

La Cueva de las Águilas. Un cuento de Alfonso Pedro

Entre tanto libro, tanto poema y tanta inciativa lectora que vemos hoy por todos sitios, aunque sea de manera virtual, no quiero olvidarme del papel fundamental que tienen los más pequeños en este día del Libro  y la importancia del fomento del hábito lector y de saber motivarlos para sumergirse en la aventura de leer. Para ello, contamos con una colaboración muy especial, la del riotinteño Alfonso Pedro, amigo escritor y poeta de versos profundos e intensos, que nos rescata este cuento que escribió hace un tiempo para el disfrute de los niños, y más en estos días en casa. Pasen  y lean... 

LA CUEVA DE LAS ÁGUILAS 
Por Alfonso Pedro 



Aunque ese día no había colegio porque era fiesta, Daniel se levantó temprano. Estaba contento, ansioso de que llegara la hora a la que había quedado con su grupo. El día anterior los alumnos se habían distribuido en equipos para que, aprovechando que estaban en mitad del otoño y que al día siguiente no tenían que ir a clase, buscaran hojas de árboles caducos e hicieran una composición con ellas en una cartulina.

Habitualmente Daniel no lo tenía fácil para encontrar equipo; ni siquiera para jugar a la hora del recreo. Todos decían de él que era un poco patoso y que no sabía jugar, así que no solían contar con él. Aquella vez fue diferente. Había sido la propia maestra la que, conociendo lo ocurrido, organizó los equipos. Y a Daniel le había tocado con Hugo (al que todos consideraban el líder de la clase), Toño (inseparable de Hugo), Susana (hermana de Toño) y Espe (una niña nueva ese año en el cole y con la que a todos se les caía la baba).

Así, andaba Daniel terminándose el desayuno cuando entró su padre en casa diciendo que
acababa de ver a los compañeros de éste andando hacia las afueras del pueblo. No podía ser;
habían quedado a las diez y media y todavía faltaba más de un cuarto de hora para ese momento.
Daniel dejó el resto del desayuno sobre la mesa, cogió su bolsa y salió corriendo en busca del
grupo.

-¡Esperadme!- se escuchó a lo lejos. Toño, el primero en advertir el grupo, giró la cabeza y vio
a Daniel corriendo hacia ellos.
– ¡Vaya, ahí viene el patoso! ¿Cómo se habrá dado cuenta? - dijo Toño.
– ¿Qué hacemos, salimos corriendo? - preguntó Susana.
– No – respondió Hugo-, ya nos ha visto y éste es capaz de chivarse a la maestra.
– Hola – jadeó Daniel al llegar a la altura de los demás, con poco resuello para respirar-. Creí
que habíamos quedado a las diez y media.
– No, a las diez. Tú tan torpe y patoso como siempre – le contestó Espe.


Murmurando entre ellos, sin apenas poder entender Daniel lo que decían, continuaron andando. Recogieron algunas hojas caídas de los árboles cercanos al riachuelo. Casi todas parecían iguales.
– La maestra va a decir que no sabemos buscar hojas; son todas idénticas – advirtió Susana.
–Claro, con el bulto éste de niño que nos ha puesto en el grupo no podemos ni encontrar hojas
decentes. ¡Si será hasta gafe! - concluyó Toño.
– Vayamos a la “cueva de las águilas”- propuso Hugo.
– ¡Uf! Eso es peligroso, Hugo – dijo Toño.
– ¿Qué es la cueva de “las águilas”? - Preguntó Espe.
– Una cueva que hay en el monte pelado. Dicen que dentro viven águilas
que son capaces de devorar a una persona viva- respondió Susana.
– ¡Anda ya, eso no puede ser! - apostilló Hugo-. No es más que
invenciones de los mayores para que los niños no nos acerquemos. Allí
alrededor hay árboles diferentes. Y me parece que seríais unos cobardes
si no venís.
– A mí no me deja mi madre meterme en la cueva – dijo Daniel.
– ¿Y cómo se va a enterar tu madre de que entras en ella, bobo? - se rio Toño.

Hugo le dijo que era un miedoso y un bobo y que, si no iba con ellos, no aparecería su nombre
en el trabajo y le dirían a la maestra que no quiso colaborar, así que a Daniel no le quedó más
remedio que acompañar a los demás a la temida “cueva de las águilas”.
Conforme se iban acercando a la cueva, a Daniel se le iba acelerando el pulso. Al llegar, todos
comprobaron que era cierto que allí había árboles distintos, con lo que no tardaron en recoger varias hojas de diferentes formas y tamaños.
– ¿Quién se atreve a entrar en la cueva? - preguntó Hugo.
–Es peligroso, Hugo, no creo que sea buena idea- se apresuró a decir Daniel.
– ¡Entremos! - concluyeron Susana, Espe y Toño.
–Tú primero, Daniel – propuso Hugo.

Como Daniel no quería seguir pareciendo el patoso bobo que todos le decían, se llenó de valor
y entró primero en la cueva. Había mucha humedad, pues se filtraba el agua y hacía que el suelo
estuviera muy resbaladizo. En uno de sus habituales traspiés, cayó al suelo y se arañó la pierna.
Su quejido sirvió para que los demás se rieran de él, así que sus ojos se enrojecieron más por la
vergüenza y la rabia que por el dolor.
–¡Quita!, no sirves ni para descubrir cuevas – se burló Hugo.
Quedando Daniel sentado sobre una piedra y mirándose el profundo arañón, el resto del grupo
siguió avanzando. Poco tardaron en comprobar que no sólo Daniel iba a sufrir las consecuencias
de la humedad. Cuando quisieron descender por los salientes de las piedras, fueron resbalando
uno tras otro hasta terminar los cuatro en el suelo. El que peor escapó fue Toño, que, además
de rasguños, se torció el tobillo y gritaba de dolor.
– ¿Qué te pasa, hermano? - le preguntó Susana.
– No puedo mover el pie, me lo he roto entero – le contestó este. -Ayudadme a salir de aquí,
quiero salir y me quiero ir a mi casa, me duele el pie.
Entre Susana, Espe y Hugo levantaron a Toño e intentaron escalar nuevamente las rocas, pero
estaban mojadas y resbalaban una y otra vez. Acababan de meterse en un buen lío y no sabían
cómo salir de él.
– ¡Daniel, ayúdanos! - gritó
Espe.
– ¿Y qué puedo hacer? No
alcanzo vuestras manos para tirar
de vosotros- contestó Daniel.
– ¡Me duele! - repetía Toño una y otra vez.
Sin mediar palabra y echando un
vistazo a su pierna magullada, Daniel se puso en pie y salió corriendo de la cueva.
–¡Miedoso, bobo, patoso! - se oía gritar a los demás desde dentro de la cueva.
– ¡Mal amigo, vuelve!- oía Daniel decir a lo lejos.
– ¿Qué hacemos ahora? Tengo miedo – decía Espe a Susana, quien no la oía por estar llorando
y pendiente del tobillo hinchado de su hermano.
– ¡Maldita sea! Cuando coja a ese patoso se va a enterar- dijo Hugo.
Cerca de una hora más tarde, los cuatro niños oyeron voces en el exterior y empezaron a gritar
para que, quienes pasaran por allí, los oyeran.
–¡Susana, Toño! - se oyó gritar. Era una voz familiar, el padre de los hermanos que,
acompañado por Daniel y su padre, entraban en la cueva en auxilio de los niños.
– No os preocupéis, hijos, ya estamos aquí- dijo Andrés, padre de Toño y Susana, quien
descendió hasta los niños y examinó el pie de su hijo, observando que se trataba únicamente de
una buena torcedura, pero que no había nada roto.
– Voy a vendarte el pie, hijo y después tendrás que subir por esta escalera. Te dolerá un poco,
pero no tienes más remedio que soportar ese dolor. Cuando salgamos, iremos a que el médico
te vea ese tobillo y te mande algo para bajar la hinchazón.
Una vez fuera, los dos hermanos, Espe y Hugo subieron al coche de Andrés. Antes de arrancar,
Hugo volvió la cabeza a Daniel y dijo:
– Gracias, Daniel. Perdón por lo que te dije antes.
Daniel, antes de volver a casa andando con su padre, se volvió a la cueva y recogió la bolsa
donde habían guardado las hojas.

Al día siguiente, a la hora de entrar al colegio y en la fila de la clase de los niños, se observaban
varias cartulinas con hojas caducas. Una de ellas, quizás no la más bonita, ni tampoco la que
más hojas tenía, era sujetada por Daniel. A su lado, Hugo le echaba el brazo por encima.
En la cartulina, además de las hojas con los nombres de sus respectivos árboles, aparecían cinco
nombres de alumnos:
Hugo, Susana, Espe, Toño y Daniel.

lunes, 25 de enero de 2016

De la Gala Nervenses del Año 2015, agradecimientos y pasión

Antes que nada, quiero felicitar a todos y cada uno de los premiados el pasado sábado como Nervenses del Año 2015 en el Casino del Centro Cultural de Nerva  y, sobre todo, quiero  agradecer a todas aquellas personas que me votaron como candidata en Arte y Cultura. De nuevo, como en aquel agosto de 2012, emocionada y agradecida, y como siempre: profundamente orgullosa de ser nervense. 

Con Francisco Vázquez, presidente
Y para orgullo, el haber compartido esta nominación con dos artistazos de mi  Generación del 80, la 'G80', de la que tanto he hablado por aquí: Ramón Garher y Leticia Zamorano; ahí es ná,- como se suele decir. A esta última, a nuestra  Leticia, mi más sincera enhorabuena por este galardón, más que merecido, y no sólo por este año 2015 que ha estado para ella plagado de exposiciones y demás proyectos  exitosos, - que también- , sino por llevar siempre tan adentro y tan pa' fuera el arte nervense allá donde va, con su sentir minero y el amor a nuestras tierras rojas, que conforman su sello y el leit motiv de su pincel.

Mi rincón de reconocimientos
Dicho esto, y con la placa de reconocimiento a mi "colaboración desinteresada con la Sociedad en esta nueva y difícil etapa"- como reza en la misma-, no me queda otra que seguir agradeciendo:  a la directiva, y a Francisco Vázquez muy especialmente, por este detalle para conmigo y con los demás colaboradores. Creo que, y hablo un poco también en nombre de los demás,  nos cansaremos de felicitaros a tí y a Vicente Calleja  por vuestra encomiable labor al frente de nuestra centenaria sociedad, con  esa visión abierta del Casino, por esa organización cuidada de cada eventos  que tanto me gusta y me sorprende,  como esta II Gala de Nervenses del Año con las tres íes: Impecable, Impresionante e Inolvidable; por, en definitiva, engrandecer esta institución nervense - patrimonio de todos- como se merece.  
Orgullosa de los compis de Onda
Minera RTVN
Y no, tampoco me cansaré de animaros y apoyaros para que sigáis adelante, poco a poco y con paso firme, como hasta ahora: con las mismas ganas y el mismo entusiasmo, con la humildad y la honestidad que os caracteriza, con  tanto esfuerzo y tanta constancia,.. Recientemente leí en un estado de facebook de algún nervense una frase que me impactó y que, creo viene ahora al pelo: "trabajar duro por algo que nos interesa puede producir estrés; sin embargo. trabajar duro por algo que amamos sólo produce pasión". Infinitas gracias por contagiarnos y hacernos partícipes de ella. Muchísimas gracias. de verdad.
Vídeo informativo de la Gala Nervenses del Año 2015. Por Onda Minera RTVN
   

jueves, 12 de noviembre de 2015

Hacia la #RehabilitaciónPatrimonioMineroYA

“(…) Es hora de ponerse las pilas,  de aunar fuerzas de una vez por todas, de abandonar los localismos absurdos en los que nos perdemos, de tomar conciencia de Comarca, y de luchar  juntos para que la Cuenca no suene sólo a vertedero y contaminación, a intereses y estrategias políticas, por conseguir que nuestro patrimonio tenga un destino mejor que  el  cementerio de las chatarras”. 

Así acababa mi primer artículo en Zalamea Noticias en 2011 sobre la necesidad de mantener y conservar nuestro patrimonio minero e industrial, o lo que va quedado, claro, más allá de citas electorales. Lamentablemente, esas palabras siguen vigentes por más que pasen comicios municipales, autonómicos o los generales a los que ahora nos acercamos. Y así, -a la espera de promesas como la famosa “via verde del Tinto” y sus correspondientes medidas o subvenciones para el mantenimiento y conservación del entorno-,   asistimos al desmantelamiento de lo nuestro, de nuestra historia y nuestras raíces; asistimos al desplome de nuestras señas de identidad y  al olvido de lo que un día fuimos con la dejadez de lo que somos y lo que nunca serán  ni verán ya las generaciones venideras. 

La última, por citar una reciente, y sobre la que hemos denunciado estos días en el blog La Factoría con el hashtag #RehabilitaciónPuenteMajadillasYA: el Puente de Las Majadillas o  también conocido como Puente de Los Mineros, una joya de nuestro entorno, muy nuestra y para el uso- disfrute de senderistas y amantes del río Tinto que, de momento, no podrán utilizar para sus rutas por nuestros bellos paisajes. Y es que hace unos días, el Ayuntamiento de El Madroño (Sevilla) se ha visto obligado a poner un cartel de "Prohibido el paso" por la pasarela peatonal del Puente de las Majadillas o Puente de los Mineros sobre el río Tinto ante el "mal estado" y "el riesgo de desplome" en el que se encuentra: "Es una medida necesaria para velar por la integridad física de quienes disfrutan de este paraje. Ojalá en breve podamos ofrecer la extraordinaria noticia de que nuestra "joya" ha sido rehabilitada. Hasta entonces, se ruega respetar las seňales", explicaban desde la fanpage 'El Madroño se mueve'.

Puente de Las Majadillas.
Foto: El Madroño se mueve 
El puente de las Majadillas de El Madroño es un viejo puente peatonal situado sobre el río Tinto que enlaza las provincias de Huelva (término de El Campillo) y Sevilla (término de El Madroño), ya que el río constituye la divisoria entre ambas. De unos 40 metros de longitud lo utilizaron los mineros de Río Tinto para salvar el río y además poder acceder a la ribera sevillana en cuyo lado existía una taberna, hoy en día derruida, en la que consumían el aguardiente, el famoso "maguara". El uso actual  hasta ahora era de tránsito para senderistas que hacen turismo ecológico en este paraje natural, enlazando el camino que procede desde la cercana población de El Madroño con la línea férrea del tren turístico minero por la antigua vía de transporte del mineral extraído en las Minas de Riotinto  y que recorría la provincia hasta el muelle de Huelva.

Así pues, a esas generaciones venideras y a nosotros mismos en un aquí y ahora, podríamos enumerarles entonces mil y uno de los vestigios de nuestro pasado minero y ferroviario ultrajados y vendidos al peso;  podríamos enseñarles cómo dejamos  que crezca la maleza entre las ruínas de los lugares donde nuestros abuelos trabajaban y vivían a diario por estas tierras; o mejor aún, podríamos explicarles cómo  dejamos que se ahogue  en agua agria nuestro BIC más preciado, la Corta Atalaya, o  lo que se escucha últimamente, cómo se planea para ella una muerte sin cabe aún peor: ahogada y enterrada con  vertidos de aquí y de allá… 

Posiblemente, en unos años, por muchos hashtag que creemos - y si no ponemos remedio a tiempo para variar-, sólo podamos enseñar nuestra tierra, la Cuenca Minera de Riotinto, mediante imágenes desgastadas y en amarillo.

También puedes leerlo en Zalamea Noticias, AQUÍ

viernes, 23 de noviembre de 2012

IN MEMORIAM: Juan Miguel Fernández, artista


El pasado 7 de noviembre falleció a los 92 años de edad Juan Miguel Fernández, un prolífico artista nervense afincado en Minas de Riotinto y que, como tantos otros, pasó desapercibido en la cultura de la comarca. De caligrafía exquisita y memoria prodigiosa, magnífico dibujante y ágil narrador, Juan Miguel Fernández (1920-2012) fue un hombre bueno reclutado a la fuerza para una guerra en la que se negó a disparar, como dejó impreso en sus memorias Diario de un Soldado Español (2009), contenidas en dos cuadernos subtitulados “Nerva – Sagunto” y “Sagunto – Nerva”, respectivamente: "un informe cúmulo de calamidades, una fusión de terror, fatiga, dolor, sangre, muerte". Además, Fernández deja un libro manuscrito con sus comentarios de la Batalla del Ebro dónde él estuvo “a su pesar”, un diccionario con anexos, versos, poesías y variados escritos dedicados a famosos del arte y del conocimiento.

También cultivó el dibujo, sobre todo destacan sus carboncillos, ceras y plumillas de desnudos femeninos con unas bellas figuras de impecable factura en sus siluetas y facciones. Algunos han sido expuestos en Nerva en 1983 y Minas de Riotinto en 2007 de manera individual y participando en muestras colectivas como la de Artistas Locales I en el Museo Vázquez Díaz de Nerva en 2010.

Asimismo destacó por su afición coleccionista de objetos, entre ellos: sellos de correos, monedas, o cupones de la Once, destacando su colección del año 1935 y dedicados a deportistas, actores, edificios, toreros y lugares.

Con todo, la huella de Juan Miguel Fernández permanecerá viva ya en el recuerdo de todos gracias a que, - por deseo expreso del artista- , la familia donará alguna de sus obras y colecciones al Museo Vázquez Díaz de Nerva.
Juan Miguel Fernández: algunos de sus dibujos 













Puedes leer esta necrológica también en la edición impresa de CuencaMinera PuntoCero, o pinchando AQUÍ

viernes, 31 de agosto de 2012

Ferreira muestra ‘Los labios desnudos’ en el Vázquez Díaz

Pedro Ferreira, poeta 

 El poeta nervense Pedro Ferreira ha presentado este viernes su último poemario Los Labios Desnudos en el salón de actos del Museo Vázquez Díaz de Nerva. El acto,- presidido por el concejal de Cultura, Juan Carlos Domínguez Cerrato y el director del Museo, Juan Barba, y presentado por la periodista nervense Carmen Alcázar-,  pone  el broche de oro al mes de agosto nervense, en el que de nuevo la localidad minera ha demostrado su apuesta decidida por el arte y la cultura.


Portada Los Labios Desnudos 
Los Labios Desnudos  (Lyricspan Press. Trenton NJ USA, 2011) es un poemario construido a golpe de versos infinitamente cuidados, profundamente reflexivos, a veces minimalistas y otras más convencionales, pero con un excepcional dominio de la técnica y con un derroche de sentimientos elegantemente sugeridos mediante múltiples símbolos y expuestos a plena luz, sin miedos por el paso del tiempo y a través de su propia desnudez. Ya a  la lectura de unos pocos poemas salta a la mente del lector una palabra recurrente: los labios, también presente en el título. “Por los labios circula gran parte de nuestras vidas: por ellos entra y sale el aire que nos da vida o nos trae la muerte, nos sirven para expresar el amor, con ellos nos comunicamos, con ellos nos mentimos, tras ellos nos escondemos o nos mostramos, según el caso, ellos producen el verbo y la escritura y traducen los rincones recónditos del alma. Son puerta de entrada y salida, de contacto o de huída. Es un símbolo complejo, pues, que se materializa en cada poema de una forma distinta. El símbolo de los labios da unidad circular pues al poemario. A través de él se irán desglosando los principales temas del libro”, según explica Pedro Ferreira. Asimismo, en la presente edición, y tras el poemario Los Labios Desnudos, se inserta  “Turbulencias”: un conjunto de poemas agrupados bajo el título de uno de ellos, y que  no fueron incluidos en la edición impresa de Al límite de la espesura, según explicó el propio autor, por haber sido ya publicados en Matices, o en otros lugares, como la revista Punto de apoyo, y por necesidades editoriales en Caminos de luz  (tres poemarios de tres autores). 

El autor de Los Labios Desnudos
Pedro Ferreira Páez (Nerva, 1961) es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla en 1982. Desde entonces se ha visto obligado a ser una especie de Ulises en cuestión laboral y ha ido “de isla en isla”. Ha trabajado un poco de todo: reponedor, animador, informático…Actualmente trabaja de educador en un Centro de Protección de Menores en Albox, Almería: “de todas las islas por las que anduve la que me ha llenado más es el trabajo con menores con graves problemas de discapacidad. Creo que me hace sacar lo más humano de mi persona”. Su afición por la lectura y la escritura le viene ya desde su niñez: “mi madre me enseñó a leer con sus fotonovelas, mi padre a respetar la tierra y la naturaleza y mis abuelos a amar la literatura y las cosas poco útiles. También aprendí que casi todo se aprende por sí mismo”. De sus primeros años en Nerva ya publicó sus primeros poemas en Octava Galería, una revista comarcal de resonancias sociales y mineras de su tierra y hasta escribe una obra de teatro que llega a representarse: Los pájaros y el pequeño príncipe. Tras un paréntesis de 18 años – “en un arrebato de cordura hice que el fuego destruyera todo lo que había escrito. Cosas de crisis internas, de falta de trabajo, de de escasez material y, por qué no confesarlo, de ruptura e inconformidad conmigo mismo.”, asegura- ahora sintió la necesidad de volver a poner todo ese mundo interno por escrito y de compartirlo en algunos foros de la red: Mundopoesía, Alaire y Libertad 8, entre otros, y su propio blog Tren de Otoño, su “colección de retazos vitales”, una mezcla arbitraria o no de pedacitos de él y de sus poemarios, aunque también hay alguna que otra narración e incluso crítica literaria.. Asimismo, en 2007 publicó una selección de poemas en un libro colectivo Matices, (Buenos Aires) y presentado en la Sociedad Argentina de Escritores. Dos años más tarde vería la luz Al límite de la espesura publicado en el libro Caminos de luz: sueños en 3 actos junto a los poetas Ramiro Carballal Durán y Raúl Castillo (Trenton; 2009). 

Más información: Pedro Ferreira
Teléfono: 680656776 
Email: (peferova@hotmail.com)  

martes, 21 de febrero de 2012

G80: Mari Carmen Ramos (1982)

Mari Carmen Ramos, escultora. 
Sus esculturas tienen un elevado gusto por lo estético y  ponen al alcance del espectador  diferentes texturas y sensaciones: desde la extraña belleza árida de la Corta Atalaya al sedoso y delicado  cuerpo de mujer.

'El corazón de la tierra'
Licenciada en Bellas Artes desde 2005 en la especialidad en escultura. Desde entonces ha seguido  investigando incansablemente en nuevas técnicas y materiales para sus obras, ya que asegura que “la escultura es mi pasión y con ella es con la que verdaderamente me siento artista, tal vez por eso de sacar el alma a la piedra como decía el maestro Miguel Ángel”.  
'Feminidad'

Asimismo, ha participado en diversas exposiciones colectivas y otros proyectos artísticos  tales como el monumento a San Isidro labrador en Cartaya (Huelva). También ha desarrollado trabajos de diseño gráfico con la realización de varios logotipos y carteles anunciadores como el de los Carnavales de Nerva de este mismo año.

'Relincho'
Cartel de Carnaval 2011
Su formación pedagógica y docente casa a la perfección con la labor que desarrolla desde hace cuatro años en la Escuela Municipal de Pintura como profesora, de la que dice sentirse muy satisfecha por aprender cada día de sus alumnos a los intenta transmitirle en cada pincelada la importancia de ser uno mismo:  “mi filosofía en la escuela no es copiar, sino que entienda la pintura como el lenguaje que es y lo utilice siempre expresando, nuestro lema es según dijo un maestro: usa tus ojos de pintor y tu mente como artista”, explica. Pese a que asegura que Nerva y la Cuenca le ha influenciado más en el terreno de la pintura: “mi paleta de color va desde el los ocres, cobres, naranjas y rojizos”,- aclara-  en sus esculturas se atisban también las huellas innegables de la comarca del llamado ‘corazón de la tierra’. 

lunes, 6 de febrero de 2012

La G80. Víctor Ríos (1981)


Víctor Ríos, fotógrafo.

Su enorme versatilidad no es más que una muestra de su inagotable creatividad, que viaja desde el más puro realismo hasta al expresionismo más abstracto y poético con imágenes o en composiciones audiovisuales de todo tipo.


'El ogro aviar', por Víctor Ríos.

Graduado en Realización y Producción Audiovisual por la Escuela Leonardo Da Vinci (CEADE), Víctor Félix Ríos cuenta con una extensa experiencia tanto como fotógrafo de prensa, industria y otros eventos, pasando por labores en el área de Comunicación en instituciones como la Fundación Riotinto, y sobre todo, en el campo audiovisual ya sea como realizador, montador, guionista u operador de cámara en todo tipo de proyectos: documentales, spots publicitarios, video- clips, etc.

De esta manera, cabe destacar,- además de ser organizador del Festival de Cortos ‘Cobre y Malacate’ de Nerva durante varias ediciones-, su trabajo como guionista, operador de cámara y montador del audiovisual turístico de Peña de Hierro así como en el documental ‘Espigar la memoria’, sobre la memoria histórica de la comarca minera.

Precisamente, ese enfoque hacia lo audiovisual tanto de su formación académica como de su experiencia laboral provoca que su fotografía tome movimiento y pierda su carácter efímero, traspasando incluso los tiempos marcados. Para el pianista, compositor y doctor en Comunicación Audiovisual, Rafael Prado, Víctor es un auténtico “arquitecto de ideas con imágenes”, que inmerso en los colores imposibles de la Cuenca y en el discurrir del Tinto, logra comunicar a través de instantáneas “llenas de significado, contenido e historia, otra óptica de lo material”.



miércoles, 7 de diciembre de 2011

La G80. Lanxarro (1984)

Lanxarro, pintor, diseñador

Su obra traza intersecciones y reflejos entre lo pictórico y lo fotográfico, entre el impresionismo y el realismo mágico, entre blancos y negros contrastados y los colores de tierras arraigados en el corazón del minero de la Cuenca y sus artistas.


'Manos', por Lanxarro.

Apenas hace un año que José Carlos Lancharro acabó la Licenciatura de Bellas Artes en la Universidad de Sevilla, especializándose en pintura, grabado y fotografía. Sin embargo, en su pintura se hace fundamental su etapa en la facultad valenciana de Altea de la que supo captar la particular visión de la pintura mediterránea: “Se produjo un cambio en mi mente a la hora de mirar y creo que eso es lo mas importante para poder crear”.






'Calma', por Lanxarro.

Lanxarro cuenta con una larga formación complementaria en tratamiento digital de imágenes y diseño gráfico, y en su trayectoria se recogen tanto exposiciones colectiva como la reciente de Artistas Plásticos II en el Museo Vázquez Díaz de Nerva o la de ‘Paisajes de la Rivera del Guadaíra’ en Alcalá de Guadaira, así como individuales (‘El arte del grabado’ en el pub Malacate), y su participación en diversos concursos y certámenes por la que ha recibido premios y menciones especiales tales como los de pintura rápida y fotografía en su Nerva natal. Precisamente, el entorno de su comarca minera ha calado muy hondo en su óptica artística, imprimiendo en él un significado de “lucha, tensión, de la historia que trae a sus espaldas violetas, rojos, anaranjados de sus tierras y cielos y la mano, una mano que moldea a su antojo todo lo que la rodea”.

'Somos agua', por Lanxarro.


Sitio web: http://lanxarro.wordpress.com/


Nota: Recientemente, en octubre, recibió Mención Especial en el XII Certamen de Pintura al Aire Libre 'Villa de Nerva' 2011.

sábado, 24 de septiembre de 2011

LA GENERACIÓN DE LOS 80: HACIA LA PLURALIDAD DEL ARTE NERVENSE

A Martín Gálvez, por su visión abierta del arte

- Introducción-

Escultura 'El Corazón de la Tierra', por Mari Carmen Ramos.

Si echamos la vista atrás en la historia del arte en Nerva nos damos cuenta de que estamos ante una tierra en la que, pese a parecer agreste y árida, han surgido una larga lista de artistas en todos los ámbitos, y lo más interesante: aún hoy siguen aflorando nuevos talentos. Podríamos explicar este continuo germinar atendiendo a las palabras que deja impresas en el libro de Juan Gómez Moreno, de obligada referencia cualquier estudio en este ámbito, el genial Evaristo Márquez: “al espíritu de libertad de sus ciudadanos por su privilegiada ubicación en la zona”; o al “hecho de 'estar conviviendo' con unas tonalidades paisajísticas muy peculiares”, en palabras de Méndez Ardila.

Tal vez, esa concienciación social de la que hablan estas voces en la ventana al arte parece estar actualmente adormecida, y quizás se eche en falta para que Nerva vuelva a ser esa 'tierra de artistas' de la que todos nos vanagloriamos, y que ha sido presa desde hace años del “mal corazón y el padrastreo”, que ya citó el poeta moguereño en torno a nuestro río. Sea como fuere, es ya más que evidente que algo tendrá Nerva y la Cuenca para que toda alma sensible se enamore de sus rojizos y sus ocres, de sus ciánes y sus violáceos,... ¿El quejío de la tierra de la cicatriz roja a la que alude Cobos Wilkins? Tal vez,… Porque parafraseando al artista con mayúsculas a quien va dedicado este artículo, Martín Gálvez: "¿Dónde se ha visto que el Arco Iris se haya estrellado en el suelo?, rojos aúricos, naranjas de un cobre enriquecido, amarillos de explosivo azufre, grises de pizarra y piritas ferrocobrizas, verdes esmeraldas de aguas en un árido suelo árido... Y el Azul..., serán los azules, el limpio azul cobalto en todas sus tonalidades en el cielo, el azul prusia, azul ultramar, oscuros y claros... se encuentran miméticos en la mina, en la sierra... hasta en las artificiales lomas de escoria de Riotinto, Zalamea, La Dehesa, Nerva y La Naya...".

Fotografía de la muestra 'Al pie de la noche: Cuenca Minera+ Río Tinto', por Ramón Garher.

En esta ocasión, los elegidos para contemplar tal espectáculo visual único, los nervenses nacidos en la década de los 80: toda una generación joven de artistas plásticos que, pese a constituir un grupo bastante heterogéneo, todos apuestan por desarrollar un arte plural y multidisciplinar, saliéndose incluso de lo convencional para atreverse con todo lo que les incite a expresarse; continuamente investigan y reinventan nuevas técnicas, experimentan con nuevos materiales, manejan a su antojo las nuevas tecnologías para ponerlas al servicio de su arte y luchan día a día por sobrevivir de lo que realmente les mueve evitando quedar en el cajón del olvido.

'Manos', por Lanxarro.

Por todo ello, a lo largo de este artículo (y en sucesisvos post)os propongo adentrarnos en las obras e inquietudes artísticas de los nervenses más representativos englobados en esta G80:

Ángela Arias
Victor Ríos
Maria del Mar Ruíz
Ramón Garher
José Jara,
Leticia Zamorano
Mari Carmen Ramos
Álvaro Rubio Alcázar
Efraín Carrero
Ángel López
Lanxarro
Miguel Delgado.
Ángeles Cadel


Nota de la autora: Quisiera agradecer la colaboración de los artistas para la realización de este artículo, y sobre todo, pedir disculpas a aquéllos que se hayan podido quedar en el tintero. (En este sentido, véase el ejemplo de Javier Félix Negrete, quien recientemente expuso en El Centro Cultural, también perteneciente a esta G80 y del que desconocía su faceta pictórica.)

sábado, 27 de agosto de 2011

Diego Olivera Cuéllar, 'Diyo': cuando la locura y la fantasía se hacen ARTE

“Un ser imaginario, una paranoia andante o una locura viviente, algo de lo que hablar con alguien o pensar en ello cuando estás a solas, una silueta en la obscuridad o un brillo en la fantasía, una persona con extremidades y cabeza con ojos, orejas y todo lo demás, o unos restos de tinta en un papel, o unos trazos de lápiz en el mismo papel, o música deslizante y desquiciante a la vez que lenta, ojos sinceros y ojos enloquecidos de psicópata loco, u ojos achinados y caídos por el efecto de dormideras tontas, siempre una sonrisa o unos labios parlantes que no se cierra, un artista o un loco de atar. ¿Diyo,…? Simplemente yo”.

En la imagen, Diego Olivera Cuéllar, 'Diyo'. Foto: YP.

C
uando leo estas sugerentes palabras en La Locura del Sabio, no sólo logro ver el retrato de su personaje principal, el joven perturbado ‘Diyo’, sino sobre todo al autor del libro, el nervense Diego Olivera Cuéllar, “Diyo”, allí en su inusitado “reino”, con su sonrisa siempre dulce y su mirada tímida de un genio loco con creatividad rebosante. Y es que en Diyo confluyen acordes de sinfonías imposibles, dibujos llenos de sueños, y palabras inundadas de su propio sentir en cada momento. Porque acercarse a Diyo es sumergirse en su interioridad que se representa como “una locura compartida: esa que todos tenemos escondidas en nuestro mundo interior compuesto por paranoias, sensaciones extrañas, de fantasías y mundos oníricos,… es, sobre todo, conocerse a sí mismo, que es lo que nos hace sabios, y eso ¿no es acaso una locura?”, comenta.

Esa búsqueda de la locura de su yo más intimo parte incluso en su propio nombre artístico por el que es conocido por todos: “Diyo”, que como él mismo cuenta surge de la descomposición de su propio nombre en una especie de juego adolescente de su amigo Cejudo: “Di + ego, y ego es yo, así que me bautizó como DIYO, y desde entonces así me llamo”, asegura. Precisamente, en esa etapa adolescente, tan fundamental en la formación de la personalidad y de la identidad propia de cada uno, es en la que comenzaría a germinar este artista autodidacta y multidisciplinar que hoy conocemos, y en el que la llamada tierra de artistas tiene mucho que ver: “Nerva lo es todo, porque soy muy de aquí y quizás si fuera de otro sitio no sería como soy y no existiría ‘Diyo’”.


El personaje principal de sus obras, Diyo.Foto: YP

De esta manera, desde muy pequeño se sintió atraído por la música. Desde los siete, fue miembro de la banda local, se especializó en trombón y cursó estudios musicales en los conservatorios de Nerva y Sevilla. De la etapa de la banda, recuerda emocionado cómo le gustaba estar allí, con los más pequeños enseñándoles a tocar el instrumento “y sobre todo, jugar con ellos más que nada, a veces era yo incluso más niño chico que ellos”, afirma con una gran sonrisa. De ese mundo de juegos puede que parta también su faceta de dibujante de cómics, con los que llegó a conseguir varios premios y algunas publicaciones personales de su personaje principal, así como varias exposiciones locales. Tal vez es ahí donde su creatividad toma límites insospechados porque se convierte en su mejor herramienta para “dar vida a sus fantasías y a los personajes que aparecen en ella, o al menos toda la que puede darle un cómic”.


Poema "Echo de menos mi cama de Nerva", en Locura del Sabio (2011). Foto Y.P (Fondo, dibujo de Diyo 'Skirl')

Claro que no sólo toman vida sus viajes a lo onírico en los dibujos, sino que con sus relatos, -ya sea en prosa o “prosa poética adaptada en versos”, como él dice- consigue además darle profundidad, en recuerdo quizás del retrato machadiano, explorando La historia interminable o en los reflexivos relatos del libanés Khalil Gibram. Porque en los escritos de Diyo rezuma una mirada muy personal de la vida, de la suya propia, en la que la noche le concede cierta tranquilidad para encontrar una vía de escape y poder sobrellevar las dificultades de su día a día: sus estados de ánimos, sus caídas, sus “excesos” y sus “yuyus”: “aquí en mi reino lo tengo todo para ser feliz, en mi mundo juego a dibujar los sueños y allí me encuentro con Diana, mi musa actual, y con todos los demás personajes,...”.


Portada del libro La Locura del Sabio que se presentó en Nerva el pasado mes de mayo y que ha sido publicada por la Asociación de Personas con Discapacidad ‘Athenea’. Foto: YP


Con todo, en estas tres facetas de Diyo surge La locura del sabio en la que ha creado como autorretrato expresado en una especie de trilogía: el libro de sus sensaciones y pensamientos enmascarados de relatos y poemas y que se ha publicado recientemente; los dibujos- cómic de sus personajes que conforman una “tribu” musical que encuentran en el bosque sus instrumentos: los troncos de los árboles hallan tambores, y en las flores campanillas inusitadas trompetas; y, una composición sinfónica, de armonía muy a su estilo: dulce, sencilla e impactante, que sigue un ritmo acompasado por los duendecillos embrujados por la música. Pero lo sorprendente es que ahí no acaba todo, la mente inquieta de Diyo sigue desarrollando esa su locura, - además de en un nuevo libro de la historia real y surreal de Diana y Diego-, y en estos momentos se encuentra dedicado a aprender por el mismo en programas de diseño para crear La Locura del Sabio en animación digital, consiguiendo así poner en perfecta sincronía todos sus elementos que ha ido creando de manera simultánea.

Diyo, de Cerca. Resultado del cuestionario breve realizado al artista. Foto: YP. Fondo, dibujo de Diyo: 'Reflejo del Dragón Willy'. (Léelo pinchando en la foto para ampliarlo).

“El amor es pura locura: un recorrido de la locura al amor, del amor al odio, del odio al desamor y del desamor a la locura”, en palabras del Diyo más enamoradizo. Y ahí, en el sentimiento considerado por algunos como motor del mundo, tal vez resida esa “locura compartida” de la que hablamos casi al principio y que nos conduciría a dejar de jugar al escondite con nosotros mismos y con los que nos rodean “para que no hiciera falta dar tantas explicaciones para decir un te quiero por ejemplo”, apostilla Diyo.

Todo en nuestro Diego Olivera Cuéllar, en nuestro Diyo, es Arte, incluso hasta escribiendo dedicatorias en su libro hace poesías envueltas en fantasías, llevando el compás con sus manos en una melodía que el mismo compone a ritmo de sus letras cuidadas y de formas preciosistas. Porque el arte que nos propone Diyo es el que viaja entre lo real y lo irreal a su antojo, coloreando con fuerza, optimismo y a nuestro modo la vida como viene, sobrellevando la monotonía que nos invade a veces, enfrentándonos al miedo del futuro que ha de venir, a las enfermedades y a los pesares que nos adolecen,…Porque el arte de Diyo nos invita simple y sencillamente a “soñar con los ojos abiertos”.

Nota: Artículo publicado en la revista Nervae 2011.

lunes, 8 de agosto de 2011

Los jóvenes artistas nervenses, presentes en la revista Nervae-2011

Presentación de la revista Nervae 2011. El alcalde de Nerva, Domingo Domínguez y el concejal de Cultura, Juan Carlos Domínguez Cerrato, junto a algunos de los colaboradores del presente número en la Plaza de los Hijos Ilustres tras el acto de presentacióin en el Museo Vázquez Díaz de Nerva. Foto: JGO.

El pasado viernes 5 de agosto se presentó en el Museo Vázquez Díaz de Nerva una nueva edición del Nervae, una de las revistas culturales-festivas de verano más veteranas y de mayor prestigio de la provincia onubense, "a la altura de municipios con más infraestructura económica como Cartaya, Lepe o Ayamonte", según destacaron tanto el colaborador Juan Francisco Román como el alcalde de Nerva, Domingo Domínguez.

Portada de la revista Nervae 2011.

Como cada año, la revista recoge artículos y reportajes de los temás más variados y en la que colaboran una treintena de personas relacionadas directa o indirectamente con el mundo de la cultura local y comarcal, así como destacados periodistas, investigadores e historiadores. Precisamente, como recoge Onda Minera RTVN, en el acto de la presentación, "tanto el alcalde como su edil de Cultura destacaron la labor fundamental del amplio elenco de colaboradores con el que cuenta esta edición especial de tirada anual en la que también se promocionan las fiestas grandes de la localidad minera durante el mes de agosto, la Villa y San Bartolomé, que llega a todos aquellos puntos del mundo donde se encuentra un nervense".


Presentación del Nervae 2011.Museo Vázquez Díaz de Nerva. Foto: JGO

Asimismo, tanto el técnico de área de Cultura Rafael Fernández como el colaborador Juan Francisco Román, destacaron el papel tan importante que, año tras año, juegan los empresarios locales en hacer posible que las páginas del Nervae vean la luz (164 en este número), ya que facilitan con su patrocinio la edición de esta revista anual cuyo presupuesto ronda los 10.000 euros, que se amortizan prácticamente gracias a la gran demanda existente y el precio tan asequible al que sale: 4 euros. Según Onda Minera "tan solo el día de la presentación se llegaron a vender más de un centenar de ejemplares".

La periodista, Carmen Alcázar, explica en los micrófonos de de la emisora local Onda Minera RTVN su colaboración con la revista Nervae. Foto: Soraya Alcázar.

Con todo, entre las páginas de este número se pueden leer dos artículos de la autora de este blog, que como no podía ser de otra manera, están dedicado a uno de los temas que defiendo desde este mi Yo Periodista: el arte nervense, concretamente los nuevos talentos que van floreciendo:

- "Diego Olivera Cuéllar, 'Diyo': cuando la locura y la fantasía se hacen a Arte". Tras la publicación de su primer libro editado,- La Locura del Sabio-, he realizado una especie de reportaje-perfil sobre Diyo, resultado de entrañable entrevista en profundidad con más de tres horas de conversación, de observación atenta de sus gestos y sus palabras mientras me enseñaba sus dibujos, sus textos o sus composiciones y con la que he intentado acercar un poco más al artista y sus obras más allá de su reino.

- "La generación de los 80: hacia la pluralidad del arte nervense".Si bien inicialmente este artículo constituía mi proyecto mucho más ambicioso del que se muestra con la inclusión de artistas nervenses jóvenes de todos los ámbitos (músicos, escritores, pintores,... que espero poder incluirlos otro año), finalmente por motivos de espacio y tiempo decidí acotar a los artístas plásticos (pintores, fotógrafos y escultores sobre todo y en recuerdo de las dos exposiciones del Museo Vázquez Díaz sobre Artistas Plásticos Nervenses I y II) nacidos entre 1980 y 1989., muchos aún desconocidos en su tierra De esta manera, he realizado un perfil a un total de trece miembros de la llamada G80, que pese a la heterogeneidad del grupo se caracterizan por trabajar un arte cada vez más plural y multidisciplinar.
El artículo va dedicado al genial Martín Gálvez, "por su visión abierta del Arte", por sus aportaciones en este trabajo en la definición de cada artista, por ayudarme a entender las obras de cada uno de los integrantes de esta G80, por sus lecciones de pintor humilde y a la vez Grande, pero sobre todo, por su apoyo incondicional. (Mil gracias, Pintorajo).

Ambos artículos se reproducirán de manera íntergra aquí en sucesivos post. Ahora bien, quiero agradecer la colaboración tanto de Diyo como de los trece artistas de la G80, porque sin ellos no hubiera sido posible la realizacion de los dos artículos. Y, por supuesto, no quiero acabar esta nota sobre mis colaboraciones en Nervae 2011 sin agradecer tanto a Rafael Fernández como a Juan Francisco Román su invitación para participar en esta edición, porque desde hace años escribir por y para mi tierra suponía una gran una ilusión y en este agosto 2011 por fin la he visto hacerse realidad.. Gracias, de verdad.