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En palabras de Goethe, "todo comienzo tiene su encanto", así que si es la primera vez que te sumerges en 'Yo Periodista' quizás seas partícipe del encanto de la profesión periodística desde la mirada de su autora. Si ya has visitado este blog, Yo Periodista intentará transmitirte ese encanto del comienzo....

lunes, 25 de febrero de 2013

Los "arrechuchos" nunca fueron buenos

'Aire incierto' de Pau Torras García
 arrechucho. (De or. inc.).
1. m. coloq. arranque (‖ ímpetu de cólera).
2. m. coloq. Quebranto leve de salud.
Ésta es una palabra que vengo escuchando casi desde que era niña, de origen ciertamente  incierto y en el ámbito coloquial, como bien nos adelanta la RAE; pero, curiosamente este significado literal dista un poco del sentido que al menos yo le doy, -aunque bien pensado se puede asimilar en cada una de las acepciones-, en tanto en cuanto hablo de relaciones interpersonales. 

Arranque del arrechucho. La vida es caprichosa y las relaciones interpersonales de cualquier índole cuanto menos complicadas y más si además pecan de antojadizas.Y ahí entran mis "arrechuchos": por la carencia de materia gris o cualquiera de nuestros colores favoritos, por simple aburrimiento, por modas, por intereses creados, por provechosas relaciones, etc. hay veces, -y a todos nos pasa alguna vez-, que sufrimos un arranque de idealización con alguien que aterriza de pronto en nuestras vidas como un ciclón o un tsunami y que nos lleva sin darnos cuenta a su corriente. Y escuchamos comentarios del tipo: "Menudo arrechucho le ha dado a Fulanito con Menganito..."
Y es que a partir de entonces, ese alguien eclipsa nuestro mundo, lo trastoca y nos aleja, - voluntariamente la mayoría de las veces, aunque otras a la fuerza por exceso de confianza- de todo lo que siempre ha permanecido cerca y a nuestro lado, relevándolo a un segundo, tercer plano o más allá, en la penumbra más absoluta y donde nuestros ojos ni siquiera los alcanza a ver. Sin embargo en esos momentos, poco nos importa;  no necesitamos más que la luz que desprende ese alguien nuevo con el que desarrollamos esa sensación de  sentirnos como niños con juguetes nuevos. De nuestra boca sólo salen alabanzas, todo aparentemente lo hace bien para con nosotros y le damos voz y potestad para ser juez y parte de nuestra vida... Pero no importa, todo es ideal, ese alguien es ideal, es nuestro Dios - o más bien falso dios- y lo adoramos cual vaca dorada a la que nos aferramos, lo empleamos de escudo y mecanismo de defensa, lo convertimos en lo único que nos da sentido, con lo único que nos sentimos seguros y por el que nos creemos capaces de hacer de cualquier cosa.
Uno de los aspectos esenciales de empezar a ver al otro tan alejado de nuestro ideal y distante de lo que fue nuestra imagen inicial, es nuestra propia incapacidad de aceptar en nosotros algo de aquello que criticamos. Jorge Bucay 
Quebranto del arrechucho. Y en el ámbito más coloquial encontramos también otros dichos que no faltan casi nunca a la verdad ya que cuentan con un alto nivel de practicidad y realismo, basados en la experiencia y "en la vida misma", -más allá de la veracidad de los "dramones" de Antena3 durante los fines de semana con su típico "basado en hechos reales": "El tiempo pone las cosas en su sitio". Sencillamente no creo que como ente abstracto el tiempo sea capaz por si sólo de cambiar el estado de las cosas, pero sí el efecto que tiene en nosotros su paso: somos pues los "culpables" que poner y ordenar nuestro paso por el tiempo. Y ahí, justo ahí viene el "quebranto" del arrechucho (de salud, sí, pero más bien mental y anímica). Cuando las modas pasan y los intereses y provechos desaparecen o se convierten en unilaterales, es entonces cuando abrimos los ojos y dejamos que otras luces los traspasen, los encandilen y aprendemos a permaencer   alerta y de par en par. Ya todo ese mundo ideal creado por nosotros mismos se quebranta, se resquebraja, hace aguas por cada poro, es insostenible y no nos queda otra que explotar, para más tarde recomponer los pedazos.
Muchas veces lo admiramos, incluso, y desde ahí podría empezar el proceso de dejar crecer ese aspecto en uno mismo. Cuando este camino se bloquea, la admiración se transforma en envidia. Jorge Bucay 
Y para esos pedazos, volvemos a donde siempre, ya a sabiendas de que existe la posibilidad de que en ese lugar inicial no quede nadie para recomponernos. Pero, somos consciente:  es lo que tiene despegar los pies del suelo, -si acaso sólo un segundo- que todo puede saltar por los aires en el momento menos pensado, y que una vez repensado tal vez nos preguntamos por qué caímos o volamos tan lejos, y que quizás no hayan merecido la pena esos momentos de gloria o ya "falsa gloria" sobre todo a la  vista de los pedazos, momentos y tiempos perdidos.

No, definitivamente, los arrechuchos nunca fueron buenos. 

1 comentario:

MAribel García dijo...

Muy interesante la publicación. No conocía ese término como tal, por aquí no se usa. Te sigo y te invito a que me sigas en el mio de repostería: http://fresasconchocolatee.blogspot.com.es/ Un abrazo y me ha encantado leerte! ^^